Enviado por juanmael miércoles, 30 enero, 2008a las 20:57
Mientras pensaba en el aspecto que pudo haber tenido el Sabueso Mecánico de Ray Bradbury en su Fahrenheit 451, me vino a la memoria como un rayo unas palabras que me sorprendí de retener aun ?mijo si acá nada cambia, en diez o en cincuenta años la misma gente cumbianchera paseando alrededor de la plaza chica? (llamado por el vulgo el huevodromo). También recuerdo la cara de desprecio con que miré a esa vieja ordinaria, la Yuyo que le decían. Luego del Coffe Break el siguiente expositor continuó con Aldous Huxley y de cómo su mundo feliz se basaba en una estratificada existencia de castas, cada una de ellas autorrealizadas y orgullosas de su pertenencia?y otra vez como un flash.. ?la misma gente guena pa tomar?, esta vez puse más atención y cuándo ya el futuro del hombre se avizoraba oscuro, 1984 nos sumió más en la angustia. George Orwell y su control absoluto de las masas? queriendo ser extrapoladas a nuestro tiempo como las transnacionales de la Internet, afortunadamente ninguna de estas profecías anunciadas antes de la primera mitad del siglo veinte se habían cumplido. El seminario terminó con las palabras ?buscad y encontrareis??el buscar como imperiosa necesidad humana?quien tiene el control de las búsquedas hoy satisface a las masas y es el porqué de la más grande batalla tecnológica que se libra hoy, no con balas ni ejércitos pero con el mismo fin ?control?. Afortunadamente una vez más el futuro tomaba caminos aun más intrincados que los expuestos con tanta erudición por estos ?Phd?. De vuelta a casa mil pensamientos llenaban mi cabeza, si bien era cierto que el 2008 es el año actual, por mucho fue un futuro lejano y desconocido. Al bajarme en la plaza de Penco del bus que me traía de Santiago tipo 11 de la noche, me sobrevino la visión más oscura hecha realidad??mijo si acá nada cambia...? ,un eufórico animador anunciaba a calle 13 y miles de personas se movían al ritmo frenético de algo más gestual y explicito que la cumbia más recalcitrante y mientras al caminar trataba de no pizar las botellas de cerveza, a cada metro la misma muchedumbre con las mimas ropas y los mismos peinados se fundían en una masa viscosa difícil de sortear. Al mirar hacia atrás pensé en la Yuyo y de como su grosera distopía se hacía realidad ante mis ojos incrédulos. Uberlinda Campos (la Yuyo) había muerto un 3 de febrero de 1983 a los 56 años por una subida de presión. Jamás nadie le preguntó su opinión, jamás leyó un clásico, creo que tampoco sabía leer.
Enviado por Renata Moreno el domingo, 03 febrero, 2008 a las 5:03
Muy de acuerdo, a doña Uberlinda deberían otorgarle un Hugo póstumo por su análisis de la sociedades postmodernistas, cada día siento que nos parecemos más a más alguna novela de algún viejujo que vislumbraba el presente futuro hace unas cuantas décadas, con nuestras actuales castas uniformadas y demás rasgos novelísticos.
Saludos don juanma, q le cunda la programación estival =)
Muy de acuerdo, a doña Uberlinda deberían otorgarle un Hugo póstumo por su análisis de la sociedades postmodernistas, cada día siento que nos parecemos más a más alguna novela de algún viejujo que vislumbraba el presente futuro hace unas cuantas décadas, con nuestras actuales castas uniformadas y demás rasgos novelísticos.
Saludos don juanma, q le cunda la programación estival =)
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